La educación agropecuaria en la República de Panamá tiene como finalidad enseñar al estudiante panameño a producir alimentos, no solo para sobrevivir, sino como una propuesta de vida a futuro, en el desarrollo continuo de la competencia Aprender a Producir. Bajo esta perspectiva los educadores del área de tecnología agropecuaria, todos profesionales de las ciencias agropecuarias, llevan adelante un proceso de enseñanza dinámica, que trae consigo el desarrollo de habilidades para el estudiante.
En 1999, como parte del proceso de modernización educativa, mediante Decreto Ejecutivo Nº 4, se formaliza el plan de
estudio y programas diseñados para implementar en los centros educativos experimentales, un nuevo modelo pedagógico
que permitía alcanzar mayores niveles de eficiencia y calidad educativa.
Luego de 13 años de la puesta en ejecución del modelo pedagógico propuesto, para el 2012 la Educación Básica General
albergó, desde el pre-escolar hasta el noveno grado, una matrícula total de 626,679 estudiantes. De ellos, 82,854
pertenecían al nivel pre-escolar, 381.095 se ubicaban en primaria y 159,730 conformaban la Pre-media.
La tasa de repitencia del 2012 para la educación primaria fue del 5.7% y para la pre-media fue del 6.3%, mientras que la tasa
de deserción para primaria fue de 0.6% y para la pre-media fue de 10.6%.
Los índices de reprobación registrados en el 2012, confirman la tendencia de mayores deficiencias en las asignaturas de
Español y Matemática; primero, segundo y tercero, son los grados más afectados a nivel nacional, y la asignatura de
matemática la que registra el mayor índice de fracasos, con un 11.25%.
En lo que respecta al Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo (SERCE) del Laboratorio Latinoamericano de
Evaluación de la Calidad de la Educación (UNESCO / OREAL) aplicado en el año 2008, en Panamá el 50% de los
estudiantes llegan a tercer grado sin haber adquirido la habilidad de leer y entender un texto, mientras que entre el 30% y el
70% de los alumnos entre tercero y sexto grado, no logran un desempeño adecuado en el aprendizaje de asignaturas como
ciencias, matemática y español.
El modelo educativo y los paradigmas del aprendizaje
El paradigma del aprendizaje lo encontramos en todas las posibles formas de aprendizaje: aprender a aprender; aprender a
emprender; aprender a desaprender y aprender a lo largo de toda la vida lo que obliga a la educación permanente.
El paradigma del aprendizaje debe considerar además, los cuatro pilares de la educación del futuro: aprender a saber,
aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir, según el (Informe de la Comisión Internacional de la Educación para
el siglo XXI, conocido como Informe Delors). El acento que pone el paradigma en los aprendizajes exige a los educadores,
incluyendo los del nivel superior, formarse primordialmente, como diseñadores de métodos y ambientes de aprendizaje.
El paradigma del nuevo rol del profesor como mediador de los aprendizajes, que requiere de un (a) profesor (a) que
desarrolle una metodología integradora y motivadora de los procesos intelectuales y que hace posible en el estudiante el
desarrollo del pensamiento crítico, reflexivo y proactivo llevándolo a descubrir lo que está más allá del currículo formal. El
(la) profesor (a) deja de ser el centro principal del proceso, pero no desaparece de éste sino que se transforma en un guía,
en un tutor capaz de generar en su aula un ambiente de creatividad y de construcción de aprendizajes.
El paradigma del nuevo rol del estudiante como constructor de su aprendizaje se refiere a un estudiante dinámico, proactivo,
reflexivo y comprometido con su propio aprendizaje; sensible a los problemas sociales del entorno reconociendo que su
aporte es esencial para la solución de estos problemas.
En el marco de las expectativas de cambio en nuestro país, se evidencian en relación con este fundamento, planteamientos
como los siguientes:
- El proceso curricular se centra en el alumno como el elemento más importante, para ello se considera la forma como este aprende y se respeta su ritmo de aprendizaje.
- Se enfatiza al plantear la propuesta curricular en la importancia de llenar las necesidades, los intereses y las expectativas de los alumnos, estimulando en ellos a la vez, sus habilidades, la creatividad, el juicio crítico, la capacidad de innovar, tomar decisiones y resolver retos y problemas.
- Se busca un currículo orientado al desarrollo integral del alumno, considerando las dimensiones socioafectiva, cognoscitiva y psicomotora, vistas como una unidad; esto es, como tres aspectos que interactúan.
- Se pretende estimular los conocimientos, las habilidades, las actitudes y los procedimientos necesarios para la investigación, la construcción y reconstrucción del conocimiento.
- El proceso curricular fortalece el desarrollo de aprendizajes relacionados con el “saber”, el “saber hacer”, el “saber ser” y el “saber convivir”.
- El nuevo currículo presta especial atención a la capacidad de pensar autónoma y críticamente, de resolver problemas cotidianos y de adaptarse al entorno.
Muy significativa su aportación en este Blog, felicidades Licenciada
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